From molecules to Homo Sapiens to the whole universe

¡Qué grandes misterios son la memoria y la conciencia! 

¿Qué ocurre con el 'yo' cuando nuestro "funcionar" cesa?

Una frase muy linda, que escuché de una entrevista a J. Grinberg: "[...] Cuando vemos, nos vemos a nosotros mismos." me conduce a creer con firmeza que todo esto que experimentamos: desde los colores, sonidos o aromas hasta todo el amplio espectro de emociones, es realmente una parte del universo (digamos aunque solo sea para abreviar: nuestro cerebro) experimentándose a sí misma en una forma lo bastante ordenada. Que estas percepciones que tenemos coincidan con una imagen del "mundo exterior" parece una cuestión de pura coincidencia, fortuita, digamos (evolución, selección natural, ...), aunque la mejor palara sería conveniente. El hecho es que la sensación del "color azul" que experimentamos al mirar el cielo despejado no pertenece al cielo despejado, por mucho que "de allí" venga el estímulo. Esa sensación nace, vive y muere en nuestro cerebro. Admitir esto no niega la existencia del mundo externo. Por el contrario, es preciso abrazar la existencia del mundo externo, de otro modo, ¿cómo podríamos saber, en primer lugar, que, en efecto, somos ese cerebro que a la vez es una porción material del universo?

Puede parecer evidente que el estado mental que asociamos a la sensación de existir se soporta en todo ese trabajo molecular que constituyen, precisamente, los colores, sonidos, aromas y emociones. Se dice que no estamos hechos para 'mirar adentro' (¿quién puede sentir sus propias neuronas?, ¿podemos?) pero, al mismo tiempo, estamos admitiendo que toda experiencia que tenemos es una imagen de una porción del mundo interno (el azul no le pertenece al cielo). 

Para encajar esto, podríamos pensar que desde bebés lo primero que aprendemos es a interpretar el mundo interno como el "mundo externo", casi como una identidad o como una definición. ¡Es a lo que estamos más acostumbrados en la vida! No solo porque el mundo interno se parezca mucho al mundo externo (de hecho, ¡son casi idénticos!, a menos que uno sufra de un severo caso de alucinaciones), sino porque es altamente conveniente; como organismos vivos, estamos sujetos a "necesidades", impulsos o fuerzas incontrolables, como el comer. Comer es una demanda colectiva: quienes se alimentan son todas esas células deseosas de replicarse y hacer historia por su "propia cuenta" (ensamblar su propio ecosistema, el 'yo').

Y esos impulsos de las células para replicarse, que lleva inevitablemente al bebé a tener que aceptar que ese mundo interno en realidad es un mundo externo, ¿en qué difieren de las interacciones de atracción/repulsión entre cargas eléctricas?

Comments